Hace diez años el autor abordó el triángulo amoroso en Hablando del asunto. Ahora vuelve al tema con los mismos personajes, sobre los que han pasado los años. Stuart, Oliver y Gillian siguen hablando del asunto, pero en unos tiempos irremediablemente marcados por el comercio de lo confesional y en los que la chismografía es considerada por algunos como una de las Bellas Artes. Esta magistral novela es mucho más que una segunda parte, es una comedia de costumbres tierna y feroz, que combina la pérfida elegancia de una Jane Austen con la potencia neurótica de un Woody Allen.