Shakespeare trabaja en Antonio y Cleopatra, como también lo había hecho en Julio César, la colisión que se produce en los grandes personajes en su lucha entre las cuestiones de Estado y sus vidas interiores. El centro de interés en Antonio y Cleopatra radica en la profundización de dos personajes legendarios, en un marco político conflictivo, que hace imposible su amor. La unión del contenido mítico de ambos personajes con sus características humanas constituye uno de los centros neurálgicos de la obra.