José Cadalso, tal y como nos dice Pedro Sorela en su prólogo, habla en sus Cartas Marruecas de cosas que le interesaban a la gente y lo hacía con inteligencia y con independencia. Y lo más llamativo de todo, hablaba de temas que en muchos casos mantienen su vigencia, lo que nos hace preguntarnos si con el tiempo cambian realmente mucho las cosas.