Ante un mundo en el que todo se rompe o se vende, dudar de la propiaexistencia parece ser un síntoma bastante sincero. Rodeados demáquinas y etiquetas, algo crece en nosotros y nos transforma. Díaslantánidos es el resultado de eso. Elegimos un lado o el otro de lavereda, pero seguimos andando esas tierras desconocidas que son, alfin y al cabo, las que hemos pisado siempre.