Hubo un tiempo en el que tuviste un nombre
te llamaba y me llamabas
y las puertas de la casa sonreían con júbilo.
Hubo un tiempo en el que tuviste una cara
dos estrellas te iluminaban el rostro
la galaxia favorita de todos mis sueños.
Hubo un tiempo en el que tuviste una voz
yo vivía encadenada a su ritmo
dormía en las vocales de tu lengua.
Hubo un tiempo, amor,
en el que fuimos algo más que poesía.