La aprobación de la Constitución española el 9 de diciembre de 1931 permitió el sufragio femenino. Este hecho obligó a la mayorÃa de los partidos polÃticos a crear sus respectivas secciones femeninas. A partir de ahÃ, se inició un importante discurso polÃtico para que pudieran ejercer el voto en los comicios al Parlament de Catalunya que se llevarÃan a cabo en 1932, pero la realidad fue otra porque las mujeres sufrieron de nuevo el aplazamiento de su derecho polÃtico. El motivo de la no concesión fue la falta de tiempo entre la aprobación del Estatuto y la convocatoria de elecciones, y la inexistencia de un censo femenino actualizado, porque el último se habÃa realizado en 1924. Dos explicaciones, que como el lector podrá comprobar, que eran poco convincentes. La obtención del sufragio femenino no fue un cometido fácil, como se ha querido mostrar y hacer creer, sino que más bien fue un largo camino debido a los diversos e intencionados obstáculos que pusieron algunos hombres del mundo polÃtico y social. Sin embargo, las mujeres tuvieron el coraje y la constancia suficiente para seguir luchando para el logro de sus derechos y del voto femenino, una acción que fue posible en dichos comicios generales de 1933. Josep LluÃs MartÃn i Berbois (Sabadell, 1978). Doctor en Historia Contemporanea por la Universitat Aut.noma de Barcelona. Su ámbito de estudio es la historia de Cataluña de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, en especial de los temas de polÃtica y cultura catalana en los perÃodos de la Segunda República y la Guerra Civil. Ha publicado once libros y artÃculos en revistas espcializadas como L'Avenç, Revista de Catalunya, Els marges, El Contemporani, Cercles, Serra d'Or, Afers, Societat Catalana d'Estudis Hist.rics-Institut d'Estudis Catalans o Lluc.
La aprobación de la Constitución española el 9 de diciembre de 1931 permitió el sufragio femenino. Este hecho obligó a la mayorÃa de los partidos polÃticos a crear sus respectivas secciones femeninas. A partir de ahÃ, se inició un importante discurso polÃtico para que pudieran ejercer el voto en los comicios al Parlament de Catalunya que se llevarÃan a cabo en 1932, pero la realidad fue otra porque las mujeres sufrieron de nuevo el aplazamiento de su derecho polÃtico. El motivo de la no concesión fue la falta de tiempo entre la aprobación del Estatuto y la convocatoria de elecciones, y la inexistencia de un censo femenino actualizado, porque el último se habÃa realizado en 1924. Dos explicaciones, que como el lector podrá comprobar, que eran poco convincentes.
La obtención del sufragio femenino no fue un cometido fácil, como se ha querido mostrar y hacer creer, sino que más bien fue un largo camino debido a los diversos e intencionados obstáculos que pusieron algunos hombres del mundo polÃtico y social. Sin embargo, las mujeres tuvieron el coraje y la constancia suficiente para seguir luchando para el logro de sus derechos y del voto femenino, una acción que fue posible en dichos comicios generales de 1933.
Josep LluÃs MartÃn i Berbois (Sabadell, 1978). Doctor en Historia Contemporanea por la Universitat Autònoma de Barcelona. Su ámbito de estudio es la historia de Cataluña de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, en especial de los temas de polÃtica y cultura catalana en los perÃodos de la Segunda República y la Guerra Civil. Ha publicado once libros y artÃculos en revistas espcializadas como L'Avenç, Revista de Catalunya, Els marges, El Contemporani, Cercles, Serra d'Or, Afers, Societat Catalana d'Estudis Històrics-Institut d'Estudis Catalans o Lluc.