LA BATALLA DEL AMOR CONTRA EL DESEO

LA BATALLA DEL AMOR CONTRA EL DESEO

TRES APROXIMACIONES AL MITO DE EROS Y PSIQUE

14,00 €
IVA incluido
Disponible en 3-4 días
Editorial:
MILENIO, EDITORIAL
Año de edición:
ISBN:
978-84-9743-636-6
Páginas:
112
Encuadernación:
CUARTO - RUSTICA
Colección:
ENSAYO
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Los lectores actuales de Eros y Psique, de Apuleyo (libros V y VI de El asno de oro), han tendido a subrayar los temas que aparecen todavía en los cuentos y fábulas de hoy: Afrodita manda a Eros que castigue a Psique por lo mismo que la reina del ½espejito, espejito+ en Blancanieves manda al leñador que mate en el bosque a la princesa. Pero la historia de Eros y Psique tiene, además, una significación que trasciende esta o cualquier otra analogía que de ella pueda hacerse. Pues si Adán y Prometeo, al desobedecer, roban a los dioses el monopolio del saber, Psique les roba a su vez el monopolio del amor; un amor que deja de ser pura voluptuosidad reproductiva, presidida por Afrodita, para hacerse santo y seña de una emoción personal, que en adelante encarnará Psique. Precisamente será este el contraste entre la vieja y la nueva diosa del Amor: el de la intoxicación afrodisíaca frente al enamoramiento psíquico. Y aquí ya estamos ante la irrupción de un nuevo sentimiento. O esto es por lo menos lo que se desprende tanto de la tendenciosa interpretación que Xavier Rubert hizo del mito, como del irónico sainete en que lo transformó Xita Rubert.

Los lectores actuales de Eros y Psique, de Apuleyo (libros V y VI de El asno de oro), han tendido a subrayar los temas que aparecen todavía en los cuentos y fábulas de hoy: Afrodita manda a Eros que castigue a Psique por lo mismo que la reina del «espejito, espejito» en Blancanieves manda al leñador que mate en el bosque a la princesa. Pero la historia de Eros y Psique tiene, además, una significación que trasciende esta o cualquier otra analogía que de ella pueda hacerse. Pues si Adán y Prometeo, al desobedecer, roban a los dioses el monopolio del saber, Psique les roba a su vez el monopolio del amor; un amor que deja de ser pura voluptuosidad reproductiva, presidida por Afrodita, para hacerse santo y seña de una emoción personal, que en adelante encarnará Psique. Precisamente será este el contraste entre la vieja y la nueva diosa del Amor: el de la intoxicación afrodisíaca frente al enamoramiento psíquico. Y aquí ya estamos ante la irrupción de un nuevo sentimiento. O esto es por lo menos lo que se desprende tanto de la tendenciosa interpretación que Xavier Rubert hizo del mito, como del irónico sainete en que lo transformó Xita Rubert.