EN UNA PIRÁMIDE EN MITAD DEL DESIERTO DESCANSABA LA MOMIA APIS EN SU SUEÑO ETERNO. PERO DESDE QUE LOS TURISTAS APARECIERON POR ALLÍ NO LE DEJABAN NI ECHAR UNA CABEZADITA. ¿Y SI FINGIERA ESTAR MALDITA PARA ESPANTARLOS? AUNQUE HASTA UNA MOMIA MILENARIA NECESITA, A VECES, UN POCO DE COMPAÑÍA.
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