Obra de un poeta atrapado entre sus propias contradicciones, a caballo entre la realidad y los más abstractos ideales, estas flores representan en su conjunto un insulto a la moral pública. Con su estética trasnochada, Bodellanos, último poeta moderno, arrebata la poesía de su auténtica dimensión y la arroja a un yermo donde hasta un ser de subjetiva dignidad como él se ve capaz de mirarla de frente, aunque, por lo general, esta no quiera devolverle la mirada.