Confundiéndose con los sueños un todoterreno avanzó en paralelo al cauce del río, giró a la derecha y atravesó el Pont Neuf hasta detenerse delante del paso de cebra. Allí parado, al ralentí, la luz del semáforo proyectó sobre las pupilas del conductor un haz de gotas rojas y brillantes, apareciendo y desapareciendo al ritmo del limpiaparabrisas. Desde lo alto, las nubes opulentas se concedieron una tregua, dejando que algunas gotas volanderas demorasen la llegada a su último destino. Pero como todo el mundo sabe lo importante no es la caída, sino el aterrizaje, y al cabo esas gotas de lluvia fueron estrellándose contra la piel dura y fría del asfalto. En pocas palabras: era una noche cruda de invierno, difícil incluso para los perros y los vagabundos más aguerridos.
Un asesino. Una obra de arte. Un lujo al alcance de pocos.
Un thriller que rebasa las fronteras del género.»
Una noche de invierno, aprovechando unas obras de restauración en el Museo de Orsay en París, un todoterreno irrumpe en una de las salas para robar el cuadro El origen del mundo, de Gustave Courbet. Casi al mismo tiempo aparece el cadáver de una mujer salvajemente mutilada en el puerto de Bercy. Ambos hechos, en apariencia inconexos, unirán las investigaciones del comisario Orazio Danglade y la teniente Isabelle Millet, especializada en la lucha contra el tráfico de bienes culturales. Las diferencias de edad y sus diferentes concepciones de la vida no serán obstáculo para compartir el peso de sus propios pecados, que podrán redimirles o condenarles.
Las mujeres de la calle Luna, sobrepasando las fronteras del género, es un thriller en el que el arte y una serie de asesinatos comparten protagonismo con el extremismo religioso, las relaciones familiares o el extrañamiento en una ciudad alejada de su imagen turística. Una narración en la que se indagan las relaciones entre la mirada y el deseo, el sexo y el pudor o la frontera entre ficción y realidad. La última novela de Javier Lasheras nos sumerge, a través de las interpretaciones de un cuadro que aún hoy sigue escandalizando a muchos, en un mundo donde los abismos de la naturaleza humana y sus consecuencias son impredecibles.