Un pintor de retratos, consciente de su mediocridad, decide expresar con la escritura lo que es incapaz de manifestar con la pintura. Ambientada en el Portugal inmediatamente anterior a la Revolución de los Claveles, es una reflexión sobre el arte y sobre la escritura. El compromiso del ciudadano, la ética del intelectual y el amor del hombre son los ingredientes que articulan esta primera novela del Premio Nobel José Saramago.