Esta vez el Premio Goncourt no nos ha revelado a ningún talento oculto sino que ha confirmado a quien ya conocíamos como uno de los novelistas más demoledoramente originales de la Europa actual: Jean Echenoz. Más bien parece ser Echenoz el que da lustre al Goncourt, puesto que se trata de uno de sus mejores libros, la espléndida culminación de todo su proyecto narrativo.