Considerada la más intensa correspondencia amorosa de la lengua italiana, estas cartas están llenas de pasión, fogosidad y ternura, pero también de una tensión erótica y sicalíptica rayana en lo pornográfico, a la altura de la mejor literatura universal, desde los clásicos grecolatinos hasta el Marqués de Sade.
Considerada la más intensa correspondencia amorosa de la lengua italiana, estas cartas están llenas de pasión, fogosidad y ternura, pero también de una tensión erótica y sicalíptica rayana en lo pornográfico, a la altura de la mejor literatura universal, desde los clásicos grecolatinos hasta el Marqués de Sade.