NUESTRO PUEBLO DESPERTARA

NUESTRO PUEBLO DESPERTARA

DAVID JAIME Y LA REPUBLICA VASCONAVARRA

17,00 €
IVA incluido
Disponible en 3-4 días
Editorial:
TXALAPARTA ARGITALETXEA
Año de edición:
Materia
Ciencias Políticas Obras Generales
ISBN:
978-84-16350-44-5
Páginas:
318
Encuadernación:
CUARTO - RUSTICA
Colección:
17,00 €
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El tafallés David Jaime (1887-1949) es uno de los personajes más interesantes del republicanismo vasconavarro, que se comprometió con pasión, hasta su muerte en el exilio, con una Navarra laica, republicana, de izquierdas, euskaldun y unida, sin perder su autonomía, al resto de Euskal Herria. A través de su vida y la de sus camaradas, comprobamos que el tema de la autonomía y de la unidad vasca no fue en absoluto monopolio del nacionalismo vasco, sino que hubo muchos que, desde la izquierda, tenían asumido que la causa social y la nacional iban por la misma senda. Y pagaron alto precio por ello. El testimonio de esta generación ha sido ocultado por todos. Para los fascistas fueron los genuinos rojo-separatistas. Para el PNV no encajaban en su ideario. Para el PSOE y la izquierda españolista, son voces históricas incómodas, porque evidencian el sartal de mentiras con el que, durante la Transición, separaron a Navarra de sus hermanas. "Nuestro pueblo despertará", anunció David en su última carta. Y tenía cobrada fama de adivino.

El tafallés David Jaime (1887-1949) es uno de los personajes más interesantes del republicanismo vasconavarro, que se comprometió con pasión, hasta su muerte en el exilio, con una Navarra laica, republicana, de izquierdas, euskaldun y unida, sin perder su autonomía, al resto de Euskal Herria.
A través de su vida y la de sus camaradas, comprobamos que el tema de la autonomía y de la unidad vasca no fue en absoluto monopolio del nacionalismo vasco, sino que hubo muchos que, desde la izquierda, tenían asumido que la causa social y la nacional iban por la misma senda. Y pagaron alto precio por ello.
El testimonio de esta generación ha sido ocultado por todos. Para los fascistas fueron los genuinos rojo-separatistas. Para el PNV no encajaban en su ideario. Para el PSOE y la izquierda españolista, son voces históricas incómodas, porque evidencian el sartal de mentiras con el que, durante la Transición, separaron a Navarra de sus hermanas.
"Nuestro pueblo despertará", anunció David en su última carta. Y tenía cobrada fama de adivino.