París según las bestias tiene algo de parecernos cercanos y habitar bancos, y mirarnos juntos en escaparates, no sólo en papeles o escritos, y oír voces más allá de las cosas, y hablar y hablarnos con la lluvia, y compartir sombras. Es una especie de señ
París según las bestias tiene algo de parecernos cercanos y habitar bancos, y mirarnos juntos en escaparates, no sólo en papeles o escritos, y oír voces más allá de las cosas, y hablar y hablarnos con la lluvia, y compartir sombras. Es una especie de señ