Durante la celebración del carnaval en Pieve de Lombardía, la mente de Pino Pigliacielo se desboca en un desenfrenado monólogo que repasa la extraña cadena de suiciedios que ha estado asolando la población en los últimos tiempos. Adentrándonos en los recovecos de su mente penetramos en un paisaje humano dominado por la traición, el chantaje, la cobardía, la mentira y la calumnia, una red de relaciones en las que el amor, el sexo y el engaño van siempre de la mano, y en el que no parece haber nadie libre de culpa. Mientras se dispone a consumar su suicidio, Pino revela la tesitura de este entramado de falsas apariencias y, más importante aún, indica uno de sus principales motivos: la naturaleza del medio rural italiano, la fuerza opresiva del ambiente provinciano. Probablemente, desde Joyce no había surgido un narrador que dotara el monólogo interior de una profundidad tan conmovedora y funcional.