LUISITO

LUISITO

EL BALON DE ORO QUE EL BARÇA NO SUPO APRECIAR

17,00 €
IVA incluido
Disponible en 3-4 días
Editorial:
SALDONAR EDICIONS
Año de edición:
Materia
Deportes y ocio
ISBN:
978-84-942896-4-4
Páginas:
224
Encuadernación:
CUARTO - RUSTICA
Colección:
17,00 €
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Luisito intenta hacer justicia, recuperar para la memoria general azulgrana la carrera de un futbolista extraordinario que en 1960 ganó el Balón de Oro y que se consagró en el Inter de Milán, donde conquistó tres ligas italianas y dos Copas de Europa. Ha pasado más de medio siglo y todavía ningún otro jugador español tiene el Balón de Oro. Luisito Suárez no llegó a jugar una temporada completa en el Deportivo. Cuando tenía 18 años, Ladislao Kubala y Pep Samitier se apresuraron a recomendar su fichaje a la directiva del Barça. Suárez llegó a Barcelona y, tras unos años en los que ningún entrenador supo ver su inmensa calidad, la irrupción de Helenio Herrera en el Camp Nou en 1958 supuso la explosión de sus talentos. Sin embargo, la mayoría de aficionados kubalistas nunca le reconocieron los méritos. Se llegó a decir que Kubala y Suárez eran enemigos, pero eran amigos y entre ellos había un gran respeto y admiración. Después de perder la final de la Copa de Europa de 1961 en Berna, Luis Suárez marchó a Milán, donde jugó hasta 1970 y donde vive todavía.

Luisito intenta hacer justicia, recuperar para la memoria general azulgrana la carrera de un futbolista extraordinario que en 1960 ganó el Balón de Oro y que se consagró en el Inter de Milán, donde conquistó tres ligas italianas y dos Copas de Europa. Ha pasado más de medio siglo y todavía ningún otro jugador español tiene el Balón de Oro.
Luisito Suárez no llegó a jugar una temporada completa en el Deportivo. Cuando tenía 18 años, Ladislao Kubala y Pep Samitier se apresuraron a recomendar su fichaje a la directiva del Barça. Suárez llegó a Barcelona y, tras unos años en los que ningún entrenador supo ver su inmensa calidad, la irrupción de Helenio Herrera en el Camp Nou en 1958 supuso la explosión de sus talentos. Sin embargo, la mayoría de aficionados kubalistas nunca le reconocieron los méritos. Se llegó a decir que Kubala y Suárez eran enemigos, pero eran amigos y entre ellos había un gran respeto y admiración. Después de perder la final de la Copa de Europa de 1961 en Berna, Luis Suárez marchó a Milán, donde jugó hasta 1970 y donde vive todavía.